Ocupación de plazas en tiempo real con sensores LoRaWAN
Un sensor de aparcamiento LoRaWAN es un dispositivo a batería, instalado a ras del pavimento en el centro de la plaza, que detecta la presencia del vehículo y transmite el estado de ocupación por radio. Los datos llegan a un gateway (pasarela) incluso a kilómetros de distancia y confluyen en una plataforma que muestra en tiempo real las plazas libres y ocupadas, sobre mapa y en la app. No hacen falta cables ni zanjas: basta una perforación con corona por plaza, y la batería dura años. Le explicamos cómo funciona la detección, cómo se realiza la instalación, cuánto dura la batería y qué se necesita para llevar el aparcamiento inteligente a un municipio o a un área privada.
Cómo funciona un sensor de aparcamiento LoRaWAN
Los sensores de última generación combinan dos tecnologías de detección complementarias: un magnetómetro triaxial, que mide la variación del campo magnético producida por la masa metálica del vehículo, y un radar de 24 GHz, que verifica la presencia física del obstáculo sobre el dispositivo. La confirmación cruzada de los dos canales lleva la precisión de detección por encima del 99 %.
La doble tecnología resuelve los casos críticos de los sensores de canal único: vehículos con poca masa ferromagnética, interferencias magnéticas producidas por los vehículos pesados que circulan por el carril adyacente y lluvia intensa. Cuando el sensor reconoce una lámina de agua sobre la tapa, pasa automáticamente al canal magnético y evita las falsas detecciones del radar.
El dispositivo está construido para vivir en la calzada: grado de protección IP68, resistencia a la compresión superior a 10 toneladas y temperatura de funcionamiento de −40 °C a +80 °C. El paso directo de automóviles y vehículos pesados sobre la plaza no lo daña.
Las tecnologías de detección comparadas
| Tecnología | Cómo detecta el vehículo | Puntos fuertes | Límites |
|---|---|---|---|
| Magnetómetro | Variación del campo magnético | Consumo mínimo, costo contenido | Sensible a las interferencias magnéticas y a los vehículos con poca masa metálica |
| Radar de 24 GHz | Reflexión de la onda de radio sobre el sensor | Insensible a las interferencias magnéticas | La lámina de agua puede generar falsas detecciones |
| Doble tecnología | Confirmación cruzada de los dos canales | Precisión superior al 99 % en cualquier condición | Costo unitario superior |
| Cámaras con análisis de vídeo | Reconocimiento de la imagen | Un solo punto de captación cubre varias plazas | Necesitan alimentación, postes, campo de visión libre y protección de la privacidad |
Para las plazas en la vía pública, la doble tecnología es hoy el estándar de referencia en un sensor de parking: el magnetómetro por sí solo sufre con los vehículos pesados en tránsito y el radar por sí solo con la lluvia, mientras que la confirmación cruzada elimina casi todas las falsas detecciones.
Cómo se instala: perforación con corona e instalación a ras del pavimento
La instalación requiere un único orificio cilíndrico en el centro de la plaza, ejecutado con perforación de corona según el diámetro y la profundidad indicados por el fabricante del sensor. El dispositivo se coloca vertical y centrado en el orificio, y se fija con resinas o morteros bicomponente aptos para uso vial, resistentes a los agentes atmosféricos y al tráfico.
La superficie final queda enrasada con el pavimento, sin desniveles ni salientes: el sensor no estorba a vehículos, peatones ni equipos de limpieza vial, y la instalación enterrada lo protege de golpes y actos vandálicos. Al terminar, nuestros técnicos verifican el funcionamiento del dispositivo y prueban la transmisión por radio hacia la plataforma, plaza por plaza.

Existen también versiones con fijación en superficie, más rápidas de instalar: sobresalen sin embargo algunos centímetros de la calzada y quedan expuestas a golpes y al barrido mecánico. Para las plazas en la vía pública, la instalación a ras del pavimento es la opción más duradera.
La red LoRaWAN: gateway, alcance y batería
Los sensores transmiten en la banda libre de 868 MHz con protocolo LoRaWAN, el estándar de referencia para las redes de sensores de largo alcance: un solo gateway recibe los datos de cientos de dispositivos en un radio que supera los 2 kilómetros en área urbana. El cambio de estado de la plaza llega a la plataforma normalmente en menos de 30 segundos.
El consumo es mínimo: el sensor trabaja durante años con las baterías de litio internas, de 5 a más de 10 años según el tráfico de la plaza y la distancia al gateway. Las baterías tienen formato industrial estándar y se sustituyen sin herramientas especiales: al final de su vida se regenera el sensor, no se vuelve a comprar. Cada dispositivo envía además una señal periódica de diagnóstico con el nivel de batería y el estado de funcionamiento, y los parámetros operativos se modifican a distancia por radio, sin intervenciones en campo.
Muchas ciudades y regiones disponen ya de una red LoRaWAN pública, nacida para los proyectos de las administraciones locales: donde existe, los sensores se conectan a los gateways existentes y el proyecto arranca sin construir una nueva infraestructura de radio. Es la misma arquitectura que describimos para la monitorización de las estaciones de esquí: cambian los sensores, no la red.
Del sensor a la plataforma y a la app
El gateway reenvía los paquetes de radio a un network server, el software que gestiona los dispositivos y decodifica los datos: la opción más extendida en las administraciones públicas es ChirpStack, open source y sin costos de licencia. Desde aquí las lecturas llegan a las aplicaciones a través de protocolos abiertos como MQTT y API REST.
En la plataforma, cada plaza se convierte en un punto sobre el mapa, verde o rojo, con el histórico de ocupaciones. Puede publicar los mismos datos en una app para los ciudadanos, que muestra las plazas libres y guía al conductor hasta el aparcamiento, o exponerlos como open data e integrarlos en los sistemas de información territorial de la administración. Con nuestra plataforma de monitorización Track-TP, los datos de los aparcamientos conviven con los de los equipos de red y los demás sensores IoT, en un único panel con alarmas y notificaciones.
La monitorización de las plazas reservadas a personas con discapacidad
Muchos municipios empiezan precisamente por aquí: las plazas reservadas a las personas con discapacidad son un número contenido, distribuido por todo el territorio, y el beneficio para los ciudadanos es inmediato. Quien tiene derecho a la plaza ve en la app las plazas libres y llega a la más cercana sin dar vueltas en vano.
El sensor detecta la ocupación, no la autorización: el control de la tarjeta de estacionamiento sigue correspondiendo a los agentes. El dato en tiempo real hace que los controles sean selectivos: la central de la policía local ve las plazas ocupadas y concentra las verificaciones donde hacen falta, en lugar de patrullar al azar. El histórico de ocupaciones ayuda además a la administración a decidir dónde añadir o trasladar las plazas.
El mismo enfoque vale para las demás categorías de estacionamiento regulado: zonas de carga y descarga, plazas de recarga de vehículos eléctricos, aparcamientos de pago y zonas reservadas a los residentes.
Qué se necesita para un proyecto de aparcamiento inteligente
Un proyecto completo se desarrolla en cuatro pasos:
- Censo y verificación de la cobertura. Se geolocalizan las plazas que se van a monitorizar y se verifica la cobertura radioeléctrica de los gateways existentes, con la eventual incorporación de nuevos puntos de recepción.
- Instalación en obra. Perforación, fijación y puesta en marcha de cada sensor, con la gestión de la obra en calzada: señalización provisional, prohibición temporal de estacionamiento y reposición de la zona.
- Configuración de la plataforma. Registro de los dispositivos en el network server, decodificación de los datos y publicación en el panel de control, la app y los open data.
- Mantenimiento. El diagnóstico remoto avisa de las baterías próximas a agotarse y de las anomalías; una pequeña reserva de dispositivos permite la sustitución inmediata en campo.
Teleproject diseña y ejecuta redes LoRaWAN completas para municipios, concesionarias y gestores de aparcamientos: de la verificación de la cobertura radioeléctrica al suministro y la instalación de los sensores, hasta la configuración de la plataforma y la asistencia técnica continua. Descubra nuestra solución IoT y LoRaWAN.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto dura la batería de un sensor de aparcamiento LoRaWAN?
De 5 a más de 10 años, según el número de estacionamientos diarios en la plaza y la distancia al gateway. El sensor envía periódicamente el nivel de batería a la plataforma, así que la sustitución se planifica con mucha antelación. Las baterías tienen formato industrial estándar y se cambian sin sustituir el dispositivo.
¿La instalación daña el pavimento?
No. Basta un solo orificio por plaza, ejecutado con perforación de corona y con equipos que evitan fisuras y desprendimientos. El sensor se fija con resinas aptas para uso vial y la superficie final queda enrasada con la calzada. No hacen falta zanjas, cables ni acometidas eléctricas.
¿Hace falta construir una red de radio dedicada?
No siempre. Muchas ciudades y regiones disponen de una red LoRaWAN pública a disposición de las administraciones locales: donde hay cobertura, los sensores se registran en los gateways existentes. Donde falta, bastan unos pocos gateways para cubrir un centro urbano: cada uno recibe los datos de cientos de sensores en un radio de kilómetros.
¿La detección funciona con lluvia, nieve y vehículos pesados?
Sí. Los sensores de doble tecnología cruzan magnetómetro y radar: cuando el radar sufre interferencias por la lámina de agua, el dispositivo pasa al canal magnético, y el paso de vehículos pesados por el carril adyacente no genera falsas detecciones. El grado de protección IP68 y la resistencia a más de 10 toneladas de compresión cubren el uso en carretera durante todo el año.
¿El sensor reconoce a quien no tiene derecho a estacionar en la plaza?
No: el sensor detecta la presencia del vehículo, no la tarjeta de estacionamiento. El control sigue correspondiendo a los agentes, pero se vuelve selectivo: la central ve en tiempo real las plazas ocupadas y envía las patrullas donde hace falta. Es esta combinación de dato y verificación sobre el terreno la que reduce la ocupación indebida.
